/Desde el aula PFC Aranguren lamentamos enormemente la pérdida de Luis M Mansilla/

Has muerto, Luis Moreno Mansilla.
Has muerto igual que tu abuelo Luis, el oculista, entre cuyos aparatos ópticos creciste y que murió “como a todos nos gustaría morir, de improviso, mientras dormía”, decías al dedicarle tu tesis “Apuntes de viaje al corazón del tiempo”.
Eres ahora uno de esos fantasmas que te encontrabas en las ruinas italianas que tanto amaste, caminas con Lewerenz, con Soane, con Kahn, con Asplund, con Le Corbusier, dibujando los paisajes siempre iguales pero siempre distintos de la memoria.
Ya no estás aquí, y por eso te encontraremos por los caminos de ida y vuelta que unen las cosas y las ideas, esos caminos que nos enseñabas a recorrer. Tú eras nuestro oculista, y entre los aparatos ópticos que inventabas crecimos nosotros.
Ver, vivir y beber no volverán a ser lo mismo.
/// vía ediciones asimetricas









